sábado, 27 de marzo de 2010

LA BAILARINA Y EL CUARTO DE ESPEJOS



Nota de autor: Aquí va otro de mis cuentos, fue basado en el libro "La princesa que creía en cuentos de hadas". Es algo de autosuperación, espero les guste

Era la historia de una joven de hermoso aspecto y gran talento, no importaba en que época del año estuviera, si llovía, o radiara el sol... su sonrisa iluminaba cada rincón, mostrando su mayor esplendor.
Su profesión era bailar, adoraba vestirse como princesa e interpretar personajes sobre un enorme escenario que la recibía con aplausos cada día. Una bailaría de corazón... Una musa de la inspiración.

Tenía una vida bastante feliz, nunca dejaba de sonreír y de demostrar su grandiosa alegría a quien estuviera a su alrededor. No podía quejarse de nada.

Su madre era su primera admiradora, siempre la esperaba con un gran abrazo y su comida favorita en el plato. La despedía todas las mañanas, cuando iba a entrenar con su coreográfa y demostrarle al director músical que ella era la mejor y no había quien la pudiera superar.

Inclusive entre el público veía a diario a el gran Duque de Lion, que fue su primer gran amor, pero aunque el destino lo hizo casarse con alguien más, siempre estaba allí para aplaudirla.

Pero nuestra bailariana soñaba era con su nuevo admirador. Era un principe llegado de Rusia, que con sus ojos acaramelados siempre le dejaba notas en su tocador, y enviaba rosas a su cuarto, haciendola sentir mariposas, y querer hacerlo siempre mejor.

Todas las noches se sentaba en su cama, con una caja de caramelos y escribía en su diario lo maravillosa que era su vida. Quien podría ser más feliz que ella....

Pero a pesar de su felicidad, todas las noches tenía terribles pesadillas... Lágrimas cubrían su rostro en las mañana, cada vez que recordaba que era lo que sucedían y que la atormentaba, y era cuando lograba visualizar que en su público estaba esa tenebrosa mujer, de capa negra, que la observaba cautelosa, con mirada penetrante.

Solo llegaba a escuchar lo que entre sueños le decía "Llegará el día en que te tocará abrir los ojos".... Era una tontería, siempre tenía sus ojos abiertos, miraba cada mañana a su madre, en las tardes a su coreógrafa, y en las noches al duque y su amado principe desconocido, inclusive la veía a ella, la mujer de vestimentas gitanas a quien trataba de ignorar tajante. De que manera quería que abriera los ojos?

Fue entonces una noche, sin luna, ni estrellas, que desperto antes de lo acostumbrado, entre gritos y sirenas. No recordaba donde estaba, ni que era lo que pasaba, solo necesitaba aire para respirar, así que corrio entre los matorrales hasta perderse en el lago que adornaba la ciudad, incandose en la mullida alfombra de hierva y refrescarse el rostro

Fue cuando miro la oscura figura, que se reflejaba en el agua, asustada retrocedio pensando haber visto muerta a la mujer gitana dentro del lago. Así que tento a su suerte y volvio a mirar, el reflejo respondio a sus movimientos, eran los mismos, pero como era posible. Impactada se alejo y se encontro con la mujer frente de ella.

"Ha llegado del día en que debes abrir los ojos"

La pequeña nego con la cabeza y se tapo los oidos, gritando con fuerza

"No quiero ver nada, no estoy preparada"

Una puerta se abrió frente a ella, dándole paso a un cuarto de espejos.

"Los espejos no mienten, solo debes mirar" dijo la figura, mientras desaparecia una vez más

La bailariana, contempló a los lados y estaba sola, su alrededor había cambiado, y no había más salida que cruzar el cuarto y esperar encontrar su hogar nuevamente. Respiro profundamente y dio su primer paso.

La primera imagen la hizo arrepentirse de su decisión, la gitana caminaba a su lado, a través de los espejos.

"Que debo hacer aquí" pregunto asustada

"Despertar" respondio, señalando un espejo adornado en oro, sujetado como por ramificaciones de hermosos arboles.

En el vio a su madre, cansada. Llorando entre los cuartos, quejándose de la vida que Dios le había dado y las horribles pruebas que debía pasar. Estaba vieja y consumida, agotada y marchita. Pero se sacrificaba cada mañana para forzar su sonrisa, y en las tardes felicitar a una hija, que desconocia del dolor de su madre perdida.

Entre lágrimas se incó, frente a una imagen que no creyó.

"Es falso, todo esto es falso, mi madre es una luchadora, que siempre ha sido feliz por lo que tiene"

"Lo que una persona aparenta no siempre es lo que en realidad es" Dijo la gitana a su espalda, mientras se desquebrajaba el espejo frente a la bailarina impresionada.

Luego de un largo rato, se levantó y continuo aún temerosa de que podía ver. El próximo era un espejo enorme, con estructuras, y niveles como de un edificio de ejecutivos.

Allí se encontró a ella misma en el suelo, mientrás su coreógrafa la reprendia una y otra vez, por su torpeza. Su trabajo como bailaria requería de gran esfuerzo y atención, pero según las imagenes, la bailarina no le interesaba, solo soñaba con mostrarse ante su público y engrandecerse con su ego.
La coreógrafa intentaba hacerla entrar en razón, ya el director no estaba contento con su trabajo, pronto sería despedida, por ser una soñadora empedernida, sin interés de superación.

La bailarina tembló. Y no emitio palabra alguna, ella amaba su trabajo, amaba lo que hacía, como era posible que fuera lo que ese espejo le mostraba.

"Yo soy buena en lo que hago, siempre me ha gustado bailar" logro musitar

"Te gusta bailar, pero no trabajar... debes aprender la diferencia" contesto la joven gitana que cada vez que la miraba se parecia más a ella. "Si haces algo, hazlo de corazón, no para desmostrarle a los demás que eres la mejor"

La bailarina, se sentía decaida, porq en realidad ella solo deseaba destacarse y no esforzarse.

El último espejo era rodeado por un gran León y un jardín de rosas rojas con muchas espinas. En él vio al Duque de Lion y a su principe lejano.

El Duque aplaudia sus obras ciertamente, pero contemplaba sus caidas con agrado. El decía tenderle la mano, pero disfrutaba verla en el fracaso. Siempre pensó que ella era mejor que él y que lo degradaba constantemente, por eso se caso con otra, aún queriendo tener a la bailarina sometida a su voluntad. Su rebeldía lo enfermaba, por eso ella debía pagar por sus desgracias.

Mientras la otra imagen mostraba a un principe desinteresado, metido en su mundo, como un total extraño. Nunca veía sus obras, las cartas nunca llegaron a su camerino, ni las rosas entregada en su casa. Solo la veía hermosa, pero no era alguien a quien él quisiera dedicarle tiempo.

"NOOO!!!!" grito rompiendo todos los espejos. "Sin mi principe!! no tengo nada, no tengo a nadie, estoy sola" dijo entre cristales, que parecían lágrimas retenidas esparcidas en el firmamento.

"No es cierto" dijo la gitana desde el último y más pequeño espejo de la habitación. "Yo siempre he estado aquí"

La bailarina volteo a verla y se vio a ella misma

"Quién eres?"

"Tu realidad" y le mostró a la pequeña bailarina en su cuarto, con un diario vacio, y una caja de "caramelos" que la ayudaban a dormir y sumirse en un mundo irreal...

La luz se empezó asomar por los alrededores, mostrándole un nuevo camino.

La bailarina salio del cuarto y se llevó el pequeño espejo con ella. El día estaba radiante, con un nuevo esplendor, el arcoiris describia formas en el cielo, que le abría paso al universo

"Y qué debo hacer ahora" se pregunto a ella misma "Soy alguien que se esconde tras las fantasías de una vida que no tengo"

"La verdad no es la más hermosa imagen, pero es la que debemos mirar. Y aunque querramos escapar, esta siempre nos alcanzará. Debemos vivir sabiendo lo que tenemos y quienes somos. Debemos dejar de idealizar el mundo rosa y pintarlo de todos los colores aunque sean oscuros algunos y lleno de dolores" se respondió

"Y mi madre, mi trabajo, mi corazón" volvio a preguntarse

"Ahora que los has vistos, debes saber que no podemos derrumbarnos por las tristezas del cada día, al contrario, debemos tener fuerza para luchar y soñar... pero sin perdernos en los sueños. La fantasía y la realidad estan tomadas de la mano, solo hay que equilibrarlas y seguir caminando"

"Algún día todos esos sueños se harán realidad?"

"Si... mientrás que abras tus ojos y veas la verdad"


Nota de autor: Bueno es una historia muy parecida a la de "La princesa que creía en cuentos de hadas", pero la diferencia es que esta nota cuenta con personajes de mi propia vida.

Esto es muy personal, quizás. Pero es algo que se que mientras yo sepa quien soy y donde estoy, conseguiré la felicidad.


Fecha: 10 de Marzo de 2009

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